Acompañamiento de niños en situación de vulnerabilidad social a través del arteterapia en tiempos de pandemia

Paula Álvarez [*]


Resumen

En este artículo se presenta la experiencia de acompañamiento a través del arteterapia de cuatro niños del centro de apoyo escolar Punto de Encuentro (Provincia de Buenos Aires, Argentina) en forma personalizada y de manera virtual, durante el aislamiento social obligatorio vivenciado en el año 2020. Ese año los niños no pudieron concurrir al centro de manera presencial y por esta razón se decidió seguir acompañándolos desde la virtualidad, brindando tanto espacios de apoyo escolar como de sostén emocional. Por medio de propuestas desde el arteterapia, los niños, que durante ese período vieron significativamente reducidas sus posibilidades y espacios de juego, de interacción y de crecimiento con otros, tuvieron posibilidad de simbolización, de externalización del material psíquico y de juego, que son vitales para su salud psicofísica.

Palabras clave: arteterapia, aislamiento social, virtualidad, vulnerabilidad social, creatividad, juego, salud psicofísica.


 

Introducción

Punto de Encuentro es una asociación civil por la identidad y la inclusión que trabaja desde hace 15 años en la temática de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social en el barrio La Cava en San Isidro (Provincia de Buenos Aires, Argentina). En el centro se ofrece apoyo escolar, así como también acompañamiento psicológico, psicopedagógico, espacios de arteterapia y musicoterapia, además de talleres de formación, tanto a los niños y adolescentes que concurren como a sus familias.

Hasta el inicio del aislamiento social obligatorio dispuesto por el gobierno a causa de la pandemia por COVID-19, se brindaba en el centro, desde hacía seis años, un taller semanal de arteterapia para niños de 6 a 12 años, del que fui co-coordinadora durante 2018 y 2019. A causa de la situación de aislamiento los niños y sus familias no pudieron continuar concurriendo al centro de manera presencial. Por esta razón, en la medida que los recursos humanos, técnicos y de conectividad lo permitieron, desde el centro se decidió continuar el acompañamiento de algunos de los niños y sus familias desde la virtualidad.

El arteterapia activa y despliega el potencial creativo de los niños (y adultos), brindándoles herramientas internas para resolver conflictos, expresar lo que sienten y lo que les pasa, conocerse a sí mismos y desplegar su mundo interno.

Aquí se presenta la experiencia de acompañamiento, en forma gratuita, a través del arteterapia, de cuatro niños que concurrían al centro desde hacía dos o tres años con regularidad.

¿Por qué brindar un acompañamiento desde el arteterapia particularmente en el contexto de aislamiento?

El arteterapia activa y despliega el potencial creativo de los niños (y adultos), brindándoles herramientas internas para resolver conflictos, expresar lo que sienten y lo que les pasa, conocerse a sí mismos y desplegar su mundo interno. Como nos explica Gilroy (2006): “la terapia artística habilita vías de comunicación y ayuda a procesar estados mentales difíciles de describir o descifrar por medio de otros lenguajes”. Por esto, en un contexto tan difícil para un niño, que necesita vitalmente el encuentro con el otro, el acompañamiento por medio de recursos y espacios donde desplegar los temores, sueños y necesidades propias del crecimiento, consideramos que el acompañamiento a través del arteterapia podía ser muy importante, sobre todo para niños de barrios vulnerados.

Para los dos grupos el caldeamiento consistió en la escucha de un cuento narrado o leído por la coordinadora. Para el grupo 1 la narración o lectura era enviada por audio de WhatsApp, mientras que para el grupo 2 el cuento era narrado o leído en el momento.

 

Consideraciones generales de la propuesta arteterapéutica

Para poder realizar los encuentros de manera ordenada y posible desde la virtualidad, decidí organizar a los niños que me fueron asignados en dos grupos independientes. La propuesta consistió en siete encuentros con cada grupo, desde abril hasta agosto de 2020, con una frecuencia quincenal aproximada.

  • Grupo 1: Se contacta a la mamá de un niño de 10 años que asiste con regularidad al centro, y el niño manifiesta interés por el espacio, lo que sorprende gratamente (tanto a su mamá como a la coordinadora), dado que se trata de un chico muy tímido y reservado. Por esta razón, al contactarme con él vía telefónica le propongo que invite a sus padres y/o hermanos a participar del espacio, de manera de propiciar un lugar de encuentro y creatividad familiar, y atenuar y/o evitar la tensión que pudiera aparecer al encontrarse solo con la coordinadora en un dispositivo nuevo para el desarrollo del taller. Así, si bien en el primer encuentro participa con su hermana mayor y su mamá, en los subsiguientes el grupo queda conformado por el niño, su mamá y su papá. 
  • Grupo 2: Se contacta a la mamá de dos niños de 10 y 12 años, respectivamente, que asisten desde hace tres años al centro con regularidad, y ellos adhieren de buen grado a la propuesta. Si bien en el primer encuentro participan solos, en los subsiguientes se suma, por iniciativa de la familia, su prima de 9 años, que durante el año anterior había empezado a concurrir al centro y participaba del taller de arteterapia con frecuencia, pero con mucha timidez. El grupo queda conformado entonces por los tres niños.

 

Encuadre

 Los encuentros fueron de una hora de duración y en todos los casos se trató de respetar este lapso, teniendo en cuenta el desgaste que generan los dispositivos electrónicos y la virtualidad. La comunicación se efectuó por medio de diferentes vías, según las posibilidades de cada grupo familiar. Con el grupo 1, los encuentros se realizaron vía telefónica y mediante mensajes de WhatsApp (wsp), ya que la señal de internet no era suficiente para el encuentro en forma sincrónica. Con el grupo 2 los encuentros pudieron realizarse por videollamada de wsp o Facebook (fb).

Para ambos grupos los encuentros fueron pensados como una invitación a jugar, descubrir y crear con una mirada desde el arteterapia, ya que, como nos enseña Winnicott (1993): “Es en el juego y solo en el juego que el niño o el adulto son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad”.

 

Caldeamiento

Para los dos grupos el caldeamiento consistió en la escucha de un cuento narrado o leído por la coordinadora. Para el grupo 1 la narración o lectura era enviada por audio de wsp, mientras que para el grupo 2 el cuento era narrado o leído en el momento.

 

Selección de los cuentos

Para la elección de los cuentos se preguntó con anticipación a los niños acerca de las temáticas o tipos de relatos que les gustaría escuchar. Así, entre los pedidos figuraron, citándolos literalmente: “cuentos de animales, de susto, de miedo, de autos o de construcción”. De esta manera, si bien como criterio central para la elección (o escritura) de los cuentos se tuvo en cuenta que los relatos permitieran trabajar emociones, sentimientos y/o situaciones vinculares de manera de acompañar y/o habilitar la expresión de lo que estaban viviendo, se evaluó también que abordaran estos temas en el marco de las temáticas solicitadas por ellos.

 

Desarrollo

Como medio expresivo, luego de la escucha del cuento, se les ofrecieron diferentes propuestas plásticas, las que fueron pensadas de acuerdo con las posibilidades de materiales en existencia en sus casas o fáciles de conseguir en sus barrios. Y, de la misma manera que con los cuentos, al finalizar cada encuentro se conversaba con los niños sobre la propuesta plástica que les gustaría explorar la siguiente vez. Esto fue posible ya que se trataba de niños que habitualmente concurrían al taller de arteterapia en el centro y que, por lo tanto, conocían muchos de los posibles abordajes.

 

Aclaración metodológica para el caldeamiento y desarrollo

En el caso del grupo 1, a fin de mantener fluidez en la comunicación, se les solicitaba que avisaran por mensaje cuando terminaban de escuchar el cuento, y entonces se los llamaba por teléfono para conversar sobre sus impresiones. Luego, iban enviando fotos de los trabajos, o de ellos mismos trabajando, y una vez que finalizaban la parte expresiva, siempre se los volvía a llamar para un intercambio final.

Con el grupo 2 las instancias de intercambio podían realizarse en forma sincrónica.

 

Materiales utilizados y propuestas expresivas

Debido a la situación particular causada por el confinamiento, la imposibilidad de que los materiales fueran aportados por la coordinadora o el centro, agravado por la dificultad económica de las familias del taller, las propuestas fueron pensadas de manera de poder trabajar con materiales sencillos, económicos y/o fáciles de conseguir. De este modo, si bien variaron muy poco con cada grupo, las actividades básicamente fueron las siguientes: dibujo con lápices de colores, pintura con témperas, construcción tridimensional con material descartable, realización de máscaras con cartón y témperas, construcción de títeres con rollos de papel higiénico (Nun B., 2011).

 

Observaciones y reflexiones

Como afirma Fiorini (1995), desde el arte y a través del arte la persona desarrolla o recupera su capacidad creadora. Al crear se generan tensiones y contradicciones que, al darles nuevas formas, pueden ser albergarlas y transformadas en fecundas. El arteterapia es el acompañamiento de ese diálogo que acontece entre el sujeto y su proceso de creación. Hay una búsqueda, una aproximación, una exploración, un intentar, un fallido, un acierto, un desandar, un construir, un deconstruir, una aceptación, un incompleto, una finalización que se traduce en una obra.

Reflexionando con relación a las experiencias, situaciones, creaciones y vivencias que se observaron durante este acompañamiento, podemos decir que para todos los participantes tuvo lugar este proceso de creación y que el acompañamiento de los niños y sus familias a través del arteterapia fue de valor significativo.

Puntualmente, en el caso del niño que participó de los encuentros acompañado por sus padres (grupo 1) fue notoria la importancia de esto para él (sobre todo la participación de su papá). A partir de las devoluciones recibidas durante y al finalizar los encuentros se pudo observar que este aspecto del proceso fue de valor terapéutico para todos. Como mencioné antes, se trata de un niño muy tímido y con dificultades para relacionarse (tanto con pares como con adultos), así como para expresar sus emociones y comunicarse. En los talleres presenciales muchas veces participaba solo en forma parcial o periférica y otras, aun estando en el centro, no participaba de aquellos. Así también, por lo general trabajaba solo y sin comunicarse (o lo hacía de manera muy acotada) con las coordinadoras o con sus compañeros; rara vez pedía ayuda y le costaba aceptarla y, si bien habitualmente lograba concretar una creación, muchas veces terminaba destruyéndola al final del taller. En mi opinión, el trabajo en forma conjunta con sus padres fue un factor determinante para su continuidad en el espacio, así como para su posibilidad de creación y expresión.

El arteterapia es el acompañamiento de ese diálogo que acontece entre el sujeto y su proceso de creación. Hay una búsqueda, una aproximación, una exploración, un intentar, un fallido, un acierto, un desandar, un construir, un deconstruir, una aceptación, un incompleto, una finalización que se traduce en una obra.

En este sentido, me gustaría resaltar el trabajo que realizó en conjunto con su mamá en el último taller, en el que ambos trabajaron en el diseño y realización de su máscara, un objeto de alto valor simbólico, y se lo pudo observar muy entusiasmado tanto en el proceso como con el resultado. Me parece muy importante que en el último encuentro haya podido recibir ayuda y trabajar en colaboración, así como también que haya llegado a un resultado que fuera satisfactorio, lo que estaría indicando que lo creado guarda relación con lo que quería expresar/manifestar desde su mundo interno.

En el caso de los niños del grupo 2 me gustaría señalar la importancia del trabajo grupal entre pares. Los dos hermanos asisten desde hace tres años al centro y al taller de arteterapia, de manera sostenida y continuada en el tiempo. Por ello, particularmente en su caso, considero que además de poder crear y realizar el taller, este acompañamiento fue importante porque dio continuidad a este espacio que los contiene y acompaña. En contraste, la niña hacía poco tiempo que asistía al centro y, como se mencionó antes, es muy tímida y presenta dificultades para relacionarse y expresarse. Por ello, en mi opinión, la propuesta grupal (en un grupo de solo tres niños, donde, además, eran sus primos) fue el nexo esencial para que pudiera participar de los encuentros en forma contenida y con libertad, y que pudiera crear una obra (hecho que solo sucedía a veces en los talleres presenciales, ya que, entre tantos niños, si se frustraba por alguna dificultad en el proceso, era muy difícil acompañarla a superar esa frustración/dificultad).

Como ejemplo, podemos mencionar el último encuentro, donde después de escuchar el cuento deciden fabricar sus propios autos. En esta oportunidad, los hermanos tuvieron que ayudar a su prima, dado que ella manifestó dificultad para construir un “auto”, mientras que ellos se arreglaban sin problema. Esto fue muy interesante, ya que los dos colaboraron espontáneamente, sin que la coordinara tuviera que solicitárselo, y la niña pudo crear su propio auto de manera satisfactoria para ella.

En cuanto a consideraciones generales sobre los encuentros, puedo decir que en ambos grupos se observaron situaciones de disfrute y juego. En particular, en relación con el trabajo grupal, se observaron situaciones de colaboración y potenciación de ideas y creatividad. Cabe aclarar que también hubo situaciones de conflicto, pero fueron pocas y pudieron ser resueltas entre ellos y en el transcurso de los encuentros. Experiencias que son de gran valor (tanto el conflicto como su resolución), respecto de lo que se habilita y acompaña en un espacio arteterapéutico.

 

Conclusión

Por lo observado en este trabajo, considero que el acompañamiento de niños por medio de un espacio de arte (particularmente atravesado por la mirada de un arteterapeuta), y en especial en tiempos de confinamiento como los que hemos vivido, debe ser considerado de manera singular. Los niños que en los tiempos de aislamiento no pueden encontrarse con sus pares tienen muy reducidas sus posibilidades y espacios de juego y de crecimiento con otros. A través de propuestas como el arteterapia pueden encontrar posibilidades de simbolización y de juego, vitales para su salud psicofísica, sobre todo cuando la actividad puede realizarse de manera grupal.

 

Bibliografía

Fiorini, H. (1995). El Psiquismo creador. Buenos Aires: Editorial Paidós.

Gilroy A. (2006). Art Therapy, research and evidence-based practice. Londres: SAGE Publications.

Nun, B. (2011). La expresión plástica en la escuela primaria. Técnicas, Procedimientos y Contenidos. Buenos Aires: Grupo Editorial Lumen.

Winnicott, D. W. (1993). Realidad y Juego. México: Editorial Gedisa.


[*] Licenciada en Ciencias Biológicas (Universidad de Buenos Aires, Argentina). Doctora en Biología Molecular (Universidad Nacional de San Martín, Argentina). Arteterapeuta (Primera Escuela Argentina de Arteterapia). Especializada en prácticas corporales (Danza Movimiento Terapia, UNA-Movimiento Auténtico).

 

Cómo citar este artículo:

Álvarez, P. (2022). “Acompañamiento de niños en situación de vulnerabilidad social a través del arteterapia en tiempos de pandemia”. Arteterapia. Proceso Creativo y Transformación, Nº 10, pp. 24-28. Recuperado de https://arteterapiarevista.ar/