Arteterapia y autismo: del signo al símbolo

Resumen

¿Cómo un movimiento automático puede transformarse en un gesto vivo, consciente? En este trabajo de investigación se detalla un abordaje arteterapéutico centrado en los automatismos característicos de las personas con TEA, y se despliega una lectura de estos a través del signo, el símbolo y el ritual. Hablar de símbolos en autismo, sin duda, desafía al lector conocedor de este trastorno. De todos modos, el desafío mayor estará en poder ver entre líneas cómo los símbolos cobran vida a lo largo del proceso arteterapéutico.

Palabras clave: autismo, arteterapia, psicología transpersonal, rituales que sanan.


Hablar sobre autismo hoy resulta clave, no solo para estar en contacto con una patología que se encuentra en auge, sino también para repensarnos como seres humanos y comprender el estado en el que se halla la sociedad.

Las personas con autismo, con sus tiempos y su percepción, dejan en evidencia la vorágine de vida y la falta de registro de lo sutil que subyacen en la actualidad.

En mi experiencia profesional, ellos me han enseñado una forma diferente de habitar el presente y a tener una comprensión más sincera de la realidad, en la cual:

-El exceso de estímulos, por consecuencia, genera una reacción inmediata en su comportamiento.

-El lenguaje es a través del cuerpo.

-La autenticidad de cada uno se ve sin filtros.

-Los intereses restringidos (o, mejor dicho, los claros intereses sobre algo puntual) se manifiestan libremente y con decisión.

Dentro de una sesión arteterapéutica distingo tres ejes fundamentales en los que basé mi práctica e investigación: estado de presencia, aceptación y rechazo, e intereses restringidos.

1. Estado de presencia

“Ser humana, antes que terapeuta” es lo que me planteo al iniciar cada sesión, con una escucha activa y despojada de todo conocimiento, arraigada en el saber intuitivo de estar presente como ser humano. Escuchar el entorno, a los participantes y mis propias sensaciones, entrenar ese diálogo interno/externo para conocer el verdadero marco de una sesión, no impuesto desde la mente sino desde la integración con el todo.

Ser y estar, ni antes ni después, una construcción de momento a momento.

2. Aceptación y rechazo

Son muchos los emergentes que van surgiendo en un encuentro, sobre todo con grupos, pero hay algo sensible, propio de la intuición, la creatividad y el juego que tiene que estar vivo en ese momento para aceptar lo que el otro trae fuera de lo programado y en esa aceptación proponer variaciones que abran camino a la creación.

El rechazo de ellos se da continuamente, ya que sus intereses son muy puntuales y su flexibilidad ante las propuestas suele ser muy acotada.

En mi caso, necesité elaborar este tema y tener una posición profunda y personal con respecto al rechazo. Al principio, sentía que era algo de esperar y que yo debía aceptarlo, estar por encima de ello.

Las personas con autismo, con sus tiempos y su percepción, dejan en evidencia la vorágine de vida y la falta de registro de lo sutil que subyacen en la actualidad. En mi experiencia profesional me han enseñado una forma diferente de habitar el presente y a tener una comprensión más sincera de la realidad.

Con el tiempo, el vínculo con los pacientes era tal que su rechazo comenzaba a lastimarme casi de manera imperceptible. Fue fundamental tener un espacio de revisión personal terapéutica y de supervisión. Poco a poco, fui descubriendo cómo darle lugar a ese sentimiento, cómo darme la posibilidad de observar y rediseñar el ritmo y la forma en que llevaba a cabo mi trabajo.

Como terapeuta es fundamental estar presente en los sentimientos propios, en la forma en la que estos se despliegan en cada vínculo.

Tener salud mental y compromiso con el proceso de los pacientes implica no estar por “encima de”, sino trabajar de forma personal también sobre las cuestiones que se van presentando. De lo contrario, el acompañamiento se transforma en algo difícil de sostener y poco beneficioso.

3. Intereses restringidos

Sobre la base de este tema realicé un trabajo de investigación arteterapéutico, titulado: “Autismo: del signo al símbolo. Del automatismo al gesto vivo”.

Dentro de un universo de resistencias, “la luz” para entrar y explorar eran sutiles intereses, diferentes entre cada participante.

Se observaban insistencias específicas en cada uno, eran comportamientos repetitivos, también llamados “automatismos”, que atravesaban su cotidiano.

¿Qué son los patrones repetitivos y restringidos de comportamiento?

Son acciones que se manifiestan por lo general de las siguientes formas:

-Uso de objetos o movimientos motores estereotipados o repetitivos (tales como estereotipias motoras simples, ecolalia, uso repetitivo de objetos o frases idiosincrásicas).

-Adhesión excesiva a rutinas, patrones ritualizados de comportamiento verbal o no verbal, o excesiva resistencia de cambio (como rituales motores, insistencia en la misma rutina o alimentos, cuestionamiento repetitivo o angustia extrema ante los pequeños cambios).

-Intereses fijos muy limitados que son anormales en intensidad y enfoque (tales como fuerte apego o preocupación hacia objetos poco comunes, excesivamente circunscriptas o intereses perseverantes).

-Híper o hipo reactividad a estímulos sensoriales o interés inusual en los aspectos del medio ambiente (por ejemplo, aparente indiferencia al dolor, al calor y/o al frío, respuesta adversa a sonidos como texturas específicas, oler o tocar objetos en exceso, fascinación con las luces o los objetos giratorios).

Se suele atribuir dicho comportamiento a una autorregulación física, psíquica y emocional. Sin embargo, también puede deberse a un insistente mensaje que pulsa por salir ante la necesidad de ser escuchado, expresado de forma única para cada individuo.

En esta investigación el patrón repetitivo será considerado como el signo desde el cual partiremos para el tratamiento arteterapéutico. El proceso creador es el que encauzará este signo, que solo parecía tener una razón fisiológica, en un símbolo con un gesto consciente, un gesto vivo, que permite a la persona en dificultad ampliar su rango de acción cotidiano, encontrar nuevos recursos expresivos.

Cabe aclarar que, el objetivo no es eliminar el automatismo sino crear nuevas posibilidades desde el arte, fomentar la iniciativa, construir un vínculo y ampliar las herramientas de comunicación.

A continuación, se presenta una breve reseña de lo que ha sido uno de los casos observados en esta investigación.

-Nombre: Mariano.

-Edad al inicio del tratamiento: 16 años.

-Diagnóstico: autismo severo.

-Patologías asociadas: visión disminuida.

-Descripción física: estatura mediana, abdomen inflamado.

-Otras consideraciones: su tono muscular es bajo, suele estar encorvado y su cuerpo, rígido. Se mueve con poca agilidad y con cuidado. Se traslada sin chocarse de forma autónoma. No utiliza lentes, suele tener los ojos entrecerrados.

-Lugar de atención: Centro de día.

-Tiempo de sesión grupal: una (1) hora por semana y quince (15) minutos de atención individual dentro de la misma.

-Descripción del automatismo: introduce en sus bolsillos papeles, por lo general son periódicos o revistas (ha llegado a guardar hasta dos unidades completas dobladas). También suele tener una bolsa con lápices y lapiceras que guarda en el bolsillo antes de salir de su casa.

-Información adicional: su madre tiene una librería escolar.

Teorización del proceso

El trabajo arteterapéutico se centró en un signo (una insistencia automatizada de su comportamiento): guardarse papeles doblados en los bolsillos.

A partir de este signo fuimos decodificando juntos, en cada encuentro, lo que intentaba comunicar desde su inconsciente con el objetivo de aumentar su rango expresivo.

De acuerdo con Jung: “Solo en un juego mutuo de consciente e inconsciente puede el inconsciente demostrar su valor y quizás hasta mostrar una forma de vencer la melancolía del vacío” (Jung, 1984, p. 252).

Este proceso tuvo una duración de dos años de atención semanal continuada.

Al comienzo, Mariano no permitía que sacara materiales de mi caja de arte. Se enojaba y comenzaba a golpear la mesa y su abdomen, gritando.

Poco a poco fue permeabilizándose, hasta llegar a sacar los objetos que llevaba en los bolsillos.

Descripción artística/técnica del proceso

Acciones y variaciones realizadas

El proceso partió de un signo: papeles en el bolsillo.

Sacarlos del bolsillo. Desdoblarlos. Escribirlos y volver a guardarlos. Escribirlos con lapicera y volver a guardarlos. Escribirlos con fibra y volver a guardarlos. Escribirlos con crayón y volver a guardarlos. Pintarlos con pincel y témpera y volver a guardarlos. Trabajar sobre otro soporte (tela, cartón o madera), haciendo también grafismos. Trozar papeles de revistas y pegarlos sobre otro papel. Observar la pincelada de su propia obra. Sacar un papel del bolsillo, escribirlo y pegarlo en la pared, sin volver a guardarlo. Modelar con arcilla generando relieves, extraer el material, pintar sobre arcilla haciendo grafismos. Jugar y explorar telas, envolver su cara con la tela. Hacer grafismos con fibra, lapicera, lápiz y crayón sobre superficie dura y textura de yeso. Trozar el papel del diario que sacamos de sus bolsillos. Recubrir escultura de alambre con técnica papel maché con pequeños pedazos y pegamento. Percibir las formas de la escultura. Pintar escultura.

A mediados del tratamiento, Mariano debió someterse a una operación de apéndice y se suspendieron los encuentros por un mes.

A su retorno, evidenciando la desconexión existente, fue necesario encontrar una vía más clara de comunicación. Afianzamos el concepto de «ritual» de encuentro.

Tal como menciona Anselm Grün (2007) en el libro El Goce de Vivir, “los rituales tienen la función de crear comunicación, de situar al individuo en un contexto mayor y más externo, son una fuerza contraria al aislamiento y la pérdida de sentido” (p. 121). Con los rituales de encuentro y una mirada atenta sobre su contexto familiar y cotidiano, la simbolización del comportamiento se dio naturalmente.

Los rituales diarios resignifican la rutina, dan un sentido al hacer, conectan de forma directa con la trascendencia, con un sentido más profundo de la existencia.

Conclusión

La falta de simbolización es una característica del autismo, en el que se dificulta imaginar y comprender conceptos y expresiones abstractas de los otros.

Desde un sentido aún más profundo, en el mundo interno de Mariano existían símbolos que emergían como signos. A través del ritual artístico y la perseverancia en el proceso, fue capaz de exteriorizar sus símbolos personales y nutrir sus herramientas de comunicación.

Mariano se ha animado a jugar con esa “protección” que presentaba en su cuerpo, desdoblar sus diarios, desdoblarse (observar el desdoblamiento progresivo de sus producciones a lo largo del tiempo en la primera imagen), abrirse en la sesión y observarse en el hacer. Dando un gran paso desde: «tengo a mamá y sus útiles conmigo», hasta: «puedo hacer y relacionarme con mi entorno a partir de estos objetos que son conocidos para mí».

Sentirse acompañado a su tiempo y reconocido por el vínculo terapéutico ha permitido su despliegue artístico y relacional, que a partir de su gesto vivo ha habilitado un Mariano adolescente, curioso de la vida que lo rodea.

Los rituales nos infunden la sensación de que nuestra vida es valiosa, de que hay personas que se preocupan por nosotros e invierten su tiempo en celebrar conscientemente el hecho de estar con nosotros, esto es lo único que nos proporciona el sentimiento de ser aceptado, de que se nos toma en serio, de la dignidad y riqueza de la vida humana (Grün, 2007, p. 78).

En conclusión, resulta fundamental una escucha auténtica, como mencionamos al comienzo, “ser humanos” y valorar también la información que nos trae esta patología con respecto al contexto en el que vivimos.

 

Bibliografía

Grün, A. (2007). El Gozo de vivir. Rituales que sanan. Ed. Guadalupe.

Jung, C. G. (1984). El hombre y sus Símbolos. Barcelona: Ed. Luis de Caralt.

Waisburg, C. (2014). Autismo. Guía para padres y profesionales. Ed. Paidós.

* Arteterapeuta (Primera Escuela Argentina de Arteterapia). Artista Visual. Lic. en Comercio Internacional (USAL, Argentina). Actualmente cursa la Licenciatura en Bellas Artes (UNA, Argentina). Se desempeñó como arteterapeuta con personas con Trastorno del Espectro Autista en diversos centros en la Provincia de Buenos Aires durante dos años. En la actualidad realiza talleres arteterapeuticos para niños y mujeres en espacios comunitarios, entre otros, con la Municipalidad de Escobar (Provincia de Buenos Aires). Fundadora de la marca Crear Transforma, que realiza materiales artísticos ecológicos y de fácil utilización para personas con discapacidad. Creadora junto a Javier Rubinstein de «Artistas del Presente», proyecto de investigación de las artes rituales del mundo y su aplicabilidad en espacios comunitarios y de salud.

Cómo citar este artículo:

Garrigós, F. (2020). Arteterapia y autismo: del signo al símbolo. Arteterapia. Proceso Creativo y Transformación, 7 (41-44). Recuperado de: https://arteterapiarevista.ar/arteterapia-y-autismo-del-signo-al-simbolo/