Entrevista a Adriana Farias

“Creo que hay una cuestión que en una formación no puede faltar, y es tener claro cuál es el rol del arte terapeuta. Básicamente, que no curamos con el arte, sino que nuestro principal objetivo terapéutico será poder colaborar para que el sujeto-participante de nuestros talleres se conecte con sus aspectos creativos, entendiendo a los aspectos creativos como aspectos sanos de todo psiquismo. Saber acerca del arte (mucho), de materiales, de psicología lo suficiente como para comprender y, sobre todo, creer en lo que uno hace”.

Tu formación de grado es la psicopedagogía. ¿Cómo fue el proceso de descubrimiento del arteterapia?

Desde pequeña todo lo que tenía que ver con dibujar y pintar me había fascinado, como así también el mundo del arte, con lo cual me sumé a la propuesta del Lic. Marcelo González Magnasco de investigar acerca de la disciplina de Arte Terapia. Esta ya venía desarrollándose en Estados Unidos, donde existía una asociación con la que Marcelo se había puesto en contacto. Empezamos buscando bibliografía y con sorpresa descubrimos que estaba traducido el libro de Edith Kramer Terapia a través del arte en una comunidad infantil, editado por Kapelusz, y así seguimos buscando y encontrando otros textos, de argentinos o extranjeros traducidos. Al ir leyendo, supe y sentí un amor a primera vista por esta disciplina.

Luego vinieron encuentros con arte terapeutas: Mercedes Ter Matt y Frances Anderson de Estados Unidos, y Liz Barig de Inglaterra. Asistieron a congresos y tuvieron la posibilidad de presentar un proyecto en la Escuela Superior de Bellas Artes. Desde allí, también propusieron un taller para pacientes del Hospital de Día del Hospital Moyano.

No abandoné mi profesión como psicopedagoga, ya que, como Serrat, pienso que “uno es solo lo que es y anda siempre con lo puesto”, solo que me dedico de tiempo completo al ejercicio de arte terapia y a su difusión.

En el libro Fundamentos en Arte Terapia, que escribiste con González Magnasco, se rescata el concepto de Guatari de producción de la subjetividad y se remarca su carácter colectivo. ¿En qué sentido el arteterapia contribuye a esta construcción?

Entendemos que a través de esta disciplina lo que se genera es la posibilidad de una expresión subjetiva. Lo pensamos no como construcción, sino como producción, tomando el concepto de “producere”, es decir, hacer aparecer lo que es de cada uno y lo que cada uno elige mostrar en imágenes de su mundo interior.

En el año 2000 cofundaste el primer posgrado en arteterapia en la Universidad de las Artes, del que actualmente sos directora. ¿Cómo fue la concepción de esta formación, los saberes que estimaron eran necesarios y los profesionales que convocaron? ¿Y cómo fueron los primeros años de esa especialización?

El IUNA (Instituto Universitario del Arte) cambió de “nombre” en el año 2010 para ser nominado como “UNA” (Universidad Nacional de las Artes).

“No abandoné mi profesión como psicopedagoga, ya que, como Serrat, pienso que ‘uno es solo lo que es y anda siempre con lo puesto’, solo que me dedico de tiempo completo al ejercicio de arte terapia y a su difusión”.

Antes de pertenecer al IUNA (¡todo tiene una historia!) la Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova”, por medio de su entonces rector, Alfredo Benavidez Bedoya, permitió que desarrolláramos el primer seminario vinculado al arte terapia. También nos permitió convocar a arte terapeutas de otros países. Los profesionales que convocamos para la formalización del posgrado en junio del año 2000 fueron docentes con trayectorias académicas con nuestros mismos intereses. Para inaugurar el posgrado vino Frances Anderson, de la Universidad de Illinois, pionera de arte terapia adaptativa.

Los primeros años fueron muy diagnósticos, en el sentido de estar mirando y pensando acerca de los contenidos de los seminarios, de los docentes más adecuados… en fin, un tiempo de mucho crecimiento.

¿Qué autores o teorías son indispensables para sostener la práctica arteterapéutica?

Entendiendo que el espacio de esta disciplina es transdisciplinar, desde este posgrado y por medio de la práctica, y desde la propia formación (no solo la personal, sino la de todos los docentes), desde la psicología adscribimos a la parte teórica del psicoanálisis: Freud, Winnicott, Sara Paín, Nasio, Segal. Nos resultan indispensables. En relación con un posicionamiento más antropológico: Carlos Cullen, a un autor que habla del proceso creador: Fiorini, Mocio. A lo grupal: Pichon-Rivière, Ana María Fernández, a lo que tiene que ver con el arte es imprescindible el conocimiento de diferentes artistas antiguos-modernos-contemporáneos, lo que han escrito y, sobre todo, tener un gran conocimiento de la obra y los materiales. Mucho museo y galerías de arte. Imprescindible: cine y teatro. Considero que la riqueza que otorga el placer de mirar belleza, de aprender a mirar y abrir el horizonte estético personal es fundamental. No se puede dar lo que uno no posee.

Con casi 20 años de experiencia en esta formación, ¿qué seminarios o materias fueron incorporando como resultado de los cambios sociales, tecnológicos y epocales en general?

Nuestro posgrado es estructurado, por ello, hay 12 seminarios obligatorios y se debe cumplir con 128 horas de seminarios optativos. Por tal motivo, hemos ido cambiando los seminarios tanto en contenido como en duración: por ejemplo, hemos incorporado ya hace un tiempo seminarios sobre el sujeto latinoamericano, la disciplina mural como herramienta arteterapéutica, pop up, videoterapia, arte terapia y cuidados paliativos, arte terapia y vulnerabilidad social, arte terapia y consumo problemático de sustancias. Sí, hemos ido incluyendo otros seminarios y, a la vez, cada docente de los obligatorios va incorporando nueva bibliografía. Estamos en movimiento.

En la formación tienen convenios de prácticas con instituciones, ¿qué características revisten esas prácticas?

Las prácticas especializadas pueden realizarse en instituciones conveniadas: Hospital de Día del Borda, Servicio de Cuidados Paliativos del Roffo, Hospital Alvear, Escuela 501 de Lanús[1]. A fines del año pasado firmamos un convenio marco con el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, que amplía los lugares de prácticas a toda dependencia del Ministerio. Esto es un gran logro.

“Considero que la riqueza que otorga el placer de mirar belleza, de aprender a mirar y abrir el horizonte estético personal es fundamental. No se puede dar lo que uno no posee”.

Aparte de estos lugares, los estudiantes también pueden presentar sus instituciones. Es requisito que la propuesta sea para un grupo.

Se llevan adelante dos proyectos arteterapéuticos de 12 encuentros cada uno, los de niños son supervisados por la Lic. Silvia Skchodnik y los de adultos, por mí. Los proyectos de intervención arte terapéuticos pertenecen a las prácticas especializadas y son obligatorios. Los estudiantes son los que presentan el proyecto y quienes lo llevarán adelante con la supervisión acorde.

¿Cuál es el encuadre y la modalidad del trabajo arteterapéutico en el Hospital de Día del Hospital Neuropsiquiátrico Borda?

Entendemos por arte terapia una disciplina sistematizada, por ello el encuadre del Hospital de Día es el que usamos para cualquier intervención.

Empezamos con un saludo, un “¿cómo están?”, y a partir de allí les propongo la consigna con los materiales adecuados. La idea es que puedan hacer el producto final, lo más bello posible. Al terminar, cada uno de los participantes cuenta y muestra qué hizo. Los miércoles tenemos la reunión de equipo y allí en general se muestran las producciones y si hubiera (siempre lo hay), se comenta lo ocurrido en el taller.

Por tu trayectoria y experiencia, ¿cómo ha sido la constitución del campo arteterapéutico en la Argentina?

Es un campo en construcción, con diversas versiones y desarrollos diferentes. En tanto sean las propuestas serias y lo suficientemente sólidas conceptualmente, cada quien va creciendo por donde se le permita, desde las instituciones y los grupos.

¿Cuáles son los saberes y formaciones que más sirven en el desempeño profesional de un arteterapeuta?

Creo que hay una cuestión que en una formación no puede faltar, y es tener claro cuál es el rol del arteterapeuta. Básicamente, que no curamos con el arte, sino que nuestro principal objetivo terapéutico será poder colaborar para que el sujeto-participante de nuestros talleres se conecte con sus aspectos creativos, entendiendo a los aspectos creativos como aspectos sanos de todo psiquismo. Saber acerca del arte (mucho), de materiales, de psicología lo suficiente como para comprender y, sobre todo, creer en lo que uno hace. No ocupar un rol de reflexión existencial y saber disfrutar del espacio. Creo que no lo mencioné, pero entendemos esta disciplina de forma grupal.

¿Cuáles son los fundamentos e implicancias en la práctica de concebir el arteterapia como disciplina grupal?

En este sentido, entendemos como factor constitutivo terapéutico de arte terapia la conformación del grupo. La propuesta es que se cree en grupo. Es esta dinámica, la grupal, la que va a permitir el despliegue intersubjetivo lo suficientemente favorecedor para dinamizar y provocar nuevos modos de vinculación. Vínculos entre los sujetos participantes, con el arte terapeuta, con las consignas, los materiales y el espacio. Por supuesto que lo intrasubjetivo es fundamental, el mundo interior de cada sujeto, ya que para crear también se necesita ponerse en contacto con la propia historia, con las propias imágenes, con la propia capacidad creadora, pero también con lo que los otros crean, los pares.

“La propuesta de crear una imagen a partir de una consigna dentro de un encuadre arte terapéutico permite a las personas que participan del taller conectarse con sus aspectos ligados con el proceso creador”.

La particularidad de cada grupo hace que los proyectos de intervención arte terapéutica sean adecuados al grupo con el que se trabajará. Nos resulta difícil plantear recetas de técnicas, entendemos que la especificidad de los propios grupos nos convoca a revisar constantemente nuestra caja de herramientas (entiéndase por ello: consignas, materiales y nuestra propia creatividad).

De acuerdo con tu experiencia, si pudieras reconocer lenguajes arteterapéuticos privilegiados para la expresión creativa de determinadas poblaciones, ¿cuáles serían esas vinculaciones entre lenguajes y poblaciones?

Básicamente, he trabajado con el lenguaje de las artes visuales en todas sus formas, incluidas las audiovisuales, a mi entender, es el lenguaje privilegiado. La música, la actuación, el movimiento han acompañado muchas de las intervenciones.

Arteterapeutas como Malchiodi sostiene que el arteterapia se ha focalizado en el tratamiento de la enfermedad mental, el dolor emocional y la discapacidad, y lo ha hecho en menor medida con personas saludables o “simples neuróticos” que buscan incrementar la comprensión y expresión de sí mismos. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

No conozco a Malchiodi y no sé desde qué lugar hace esta afirmación. Quizás si se remonta a los antecedentes de la disciplina, y creo que sí, que estaba mucho más ligada a las personas sufrientes. Creo que en la actualidad y desde la experiencia de las prácticas en el posgrado, es cada vez más frecuente que estas (presentadas por los estudiantes) se desarrollen en centros culturales, centros para la tercera edad, casas de provincia y escuelas comunes, entre otros. Creo que a medida que se expanda la disciplina, será más asimilada desde diferentes ámbitos.

¿En qué situación se encuentra la Argentina en cuanto al reconocimiento de la disciplina, las formaciones y los lugares de inserción para arteterapeutas?

Respecto de la formación, puedo hablar por el posgrado que dirijo y hacia dónde vamos, esto es, la maestría en arte terapia, con énfasis en la investigación. Una disciplina que merece la mejor formación posible.

 

[1] Son instituciones públicas: Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial “José Tiburcio Borda”, Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo”, Hospital de Emergencias Psiquiátricas “Torcuato De Alvear”, Escuela Especial N° 501 “Dr. E. Finochietto”.

Cómo citar este artículo:

Entrevista a Adriana Farias (2019). Arteterapia. Proceso Creativo y Transformación, 2 (4). Recuperado de: https://arteterapiarevista.ar/entrevista-a-adriana-farias/