Las muñecas de Reverón

María Carolina Riobueno [*]


Resumen

Este artículo reseña la experiencia llevada a cabo por los niños de la Unidad Educativa Nacional Especial Dora Burgueño, donde, conjugando la magia del artista plástico venezolano Armando Reverón se emuló su obra, en un ambiente de creatividad, expresión de sentimientos y crecimiento emocional.

Palabras clave: artetererapia, educación especial, Reverón, creatividad.


El planteamiento de esta propuesta colectiva se realizó en Venezuela, en el marco de un proyecto denominado “Rutas Creativas”, llevado a cabo por la Fundación Museos Nacionales, cuyo objetivo era integrar a la comunidad educativa aledaña a los museos.

Entre las escuelas que querían asistir se encontraba una unidad educativa nacional especial, llamada “Dora Burgueño”, pero debido a que el museo no contaba con especialistas expertos en esa población, tanto yo como mi compañero de trabajo, el psicólogo y musicoterapeuta José Romero, aceptamos la propuesta por nuestra experticia en el área. Nos daban tres meses para el desarrollo de las todas las actividades, por lo que contábamos con 24 sesiones, dos veces por semana, de trabajo con los niños.

La primera acción que llevamos a cabo fue hacer un diagnóstico in situ del plantel, verificar cuántos salones había, cuál era la población docente, el espacio de trabajo, los materiales con los que contaríamos, cuántos niños había y, por supuesto, qué condiciones manejaban. Realizamos una reunión con la dirección y los maestros que participarían en la propuesta, en la que nos informaron que debíamos trabajar con los tres salones, correspondientes a tercer, cuarto y quinto grado.

Lo primero que notamos fue que los profesores no tomaron con agrado que desde la dirección les impusieran la realización de la propuesta. Consideraban que era un trabajo extra al que ya tenían, sumado al existente, debido a que las maestras tenían que cumplir con los objetivos de aprendizaje exigidos por el Ministerio de Educación, y la dirección del plantel incorporó a los maestros de música y deportes para dar apoyo.

La versatilidad de este artista en el uso de materiales sencillos hizo posible plantearnos estrategias creativas con esta población escolar. Se programaron una serie de actividades emulando su obra bajo la premisa de crear un espacio de interacción activa, creativa, lúdica y colaborativa.

Por otro lado, los salones tenían grupos mixtos con niños con trastorno del desarrollo intelectual leve y moderado con retraso general de desarrollo y con comorbilidad con otras condiciones, como trastornos motores o déficit de atención con hiperactividad. Además, existía un salón con chicos con síndrome de Down moderado y grave, y un niño con síndrome de Down profundo.

Las propias maestras nos comunicaron que varios de ellos manifestaban problemas de conducta y agresividad, por lo que el trabajo se podría dificultar mucho. Ese mismo día decidimos entrar en todos los salones para conocer a los niños y comprender cuáles eran sus limitaciones y fortalezas.

Efectivamente, los salones se distribuían no solo por grado académico, sino que en cada uno había los llamados “niños caso”, que eran aquellos que presentaban “problemas de conducta”, y los dividían a razón de dos por salón.

Considerando lo observado, decidimos reunirnos una vez más con los maestros, tomando un día diferente para hacerlo y de esa forma poder llevar un plan de acción para ser discutido. La idea era alinear los objetivos esperados por el museo, las condiciones que teníamos en el plantel, los objetivos que buscaba la escuela, y plantearnos algunas metas específicas encaminadas a potenciar el desarrollo creativo y la expresión de emociones por parte de los niños.

La falta de recursos materiales para la realización de la propuesta se convirtió en una fuente de acercamiento y colaboración de los maestros y padres, los cuales, cuando observaron la compenetración de los niños y niñas ante la propuesta, se animaron y asumieron responsabilidades de forma autónoma.

Se planificaron actividades acerca de uno de nuestros más grandes artistas plásticos venezolanos, Don Armando Reverón, que vivía en un sector llamado “las quince letras”, en el Estado Vargas, hoy denominado “Estado la Guaria”. Allí construyó, de la mano de su compañera de vida, Juanita, una casa con los materiales del contexto, que llamó “El Castillete.”

Reverón fue un artista integral y muy versátil que utilizó en su obra (tanto pictórica como escultórica) materiales comunes. Mezclaba pintura, escultura, teatro y artesanía para crear. Sustituyó a sus modelos cuando ya no podía pagarles por un conjunto de muñecas elaboradas por él, a las que les dio vida en su imaginario. Por otra parte, sus obras son accesibles al público en la Galería de Arte Nacional que se encuentra a tres cuadras de la unidad educativa.1

La versatilidad de este artista en el uso de materiales sencillos hizo posible plantearnos estrategias creativas con esta población escolar. Se programaron una serie de actividades emulando su obra bajo la premisa de crear un espacio de interacción activa, creativa, lúdica y colaborativa, donde los niños, padres, maestros, y facilitadores arteterapeutas prepararen una muestra (con todos los trabajos que realizaran los chicos). Esta sería expuesta y mantenida durante tres meses en la misma Galería de Arte Nacional donde reposan las obras de este artista, estimulando y enriqueciendo el conocimiento en el acervo artístico e histórico, e identidad nacional, contribuyendo a la vez a estimular la integración y el respeto entre pares, así como la expresión de sentimientos y emociones.

Ante lo ambicioso de la propuesta, las tareas quedaron distribuidas de la siguiente forma, tomando en consideración las fortalezas y debilidades de los niños y buscando, ante todo, que no se creara un ambiente de frustración por el logro o no de las actividades propuestas:

Tabla N° 1. Tipificación de cada salón

3° grado

4° grado

5° grado

Tan solo tenía cinco niños y niñas con retraso general de desarrollo de moderado a grave. Allí estudiaba un niño con síndrome de Down con trastorno del desarrollo e intelectual profundo.

En este salón había ocho niños con trastorno del desarrollo intelectual leve y moderado y con retraso general de desarrollo de leve a moderado. Este grupo estaba constituido solo por varones. Dos de estos niños tenían comorbilidad con otras condiciones, como déficit de atención con hiperactividad, y tres con trastornos indefinidos de conducta.

Este salón contaba con 12 niños y niñas con trastorno del desarrollo intelectual leve y con retraso general de desarrollo de leve a moderado. En esta aula estudiaba un jovencito con trastorno motor moderado.

Tabla N° 2. Actividades propuestas por salón considerando la tipicidad

3° grado

4° grado

5° grado

Maestros

Actividad de conocimiento y diagnóstico con los niños: dinámica de juego y canto con el cuatro. Lectura del cuento de Reverón para que conocieran al personaje y dibujo de la experiencia.

Actividad de conocimiento y diagnóstico con los niños: dinámica de juego y canto con el cuatro. Lectura del cuento de Reverón para que conocieran al personaje y dibujo de la experiencia.

Actividad de conocimiento y diagnóstico con los niños: dinámica de juego y canto con el cuatro.2 Lectura del cuento de Reverón para que conocieran al personaje y dibujo de la experiencia.

Revisión y reestructuración del guion de teatro de “Las Muñecas de Reverón”.

Elaboración de dos muñecas escultóricas.

Elaboración de pumpá (sombrero de copa).

Montaje coreográfico de danza contemporánea con telas.

Elaboración de dibujos observando algunas pinturas de Reverón y de pajareras individuales.

Montaje del musical de teatro infantil denominada “Las Muñecas de Reverón”.

Creación de dibujos ilustrativos del cuento de Reverón.

Canto con el cuatro y dinámica de juego de cooperación.

Canto con el cuatro y dinámica de juego de cooperación.

Revisión de los trajes para la obra y preparación.

Elaboración de máscaras de yeso, unas para la confección de las muñecas del salón y cuatro para hacer sobre relieves.

Elaboración de un collage colectivo pajareras basadas en la obra de Reverón.

La utilería y objetos del contexto escenográfico y accesorios para la puesta en escena de una obra teatral (cuatro, piano, teléfono).

Ensayos de la obra.

Visita al museo.

Visita al museo.

Visita al museo.

 

Inauguración de la muestra en el museo con toda la comunidad educativa.

Nos permitieron trabajar con los chicos solo dos veces a la semana. Teniendo en cuenta la tipología de los niños y las diferencias, se dispuso trabajar con dos grupos por día, durante dos horas académicas (de 45 minutos de duración cada una).

El primer grupo con el que compartí fue el de 5° grado. Estos 12 niños y niñas tenían como fortaleza que el 70% de las actividades diarias eran netamente manuales, ya que su formación para el trabajo era su meta académica. Sin embargo, como debilidad, debían cumplir con determinada cantidad de objetivos de clase y por esa razón no podía pedirles que estuvieran fuera mucho tiempo de sus actividades usuales. Debido a que este era un grupo tan productivo, iniciamos la labor con actividad de “rompehielo”, conocimiento y diagnóstico con los niños, de forma que tanto ellos como nosotros nos familiarizáramos con la modalidad de trabajo. Les leí un cuento breve que hablaba sobre la historia de Armando Reverón, y después de la lectura me senté a conversar con ellos, les expliqué quién era ese personaje y qué quería hacer. Por supuesto, como sucede en cualquier primera actividad, algunos chicos actuaron de forma disruptiva, pero cuando les puse otros materiales en la mesa y les pedí que realizaran un dibujo sobre la lectura, el ambiente cambió, y los que querían continuar presionaron a los que saboteaban. En la medida que terminaban les esperaba mi compañero con el cuatro para cantar y jugar (Imagen 1).

Imagen 1

Esa misma semana trabajé con los otros dos grupos juntos, ya que tenían pocos niños (en total eran 12), y las dos maestras me apoyaron. En estos grupos la experiencia fue similar, con la diferencia de que los chicos necesitaban un poco más de apoyo manual para la realización de las actividades y, como éramos cuatro adultos con ellos, me pude enfocar en alguien en particular: un niño de 9 años con trastorno del desarrollo intelectual moderado con TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), el cual no solo presentaba comportamiento disruptivo, sino que también buscaba llamar mi atención continuamente.

En la tarea con los padres pudimos compartir de manera informal técnicas para la modificación conductual y la comunicación asertiva. Ayudamos además al acercamiento entre padres e hijos, propiciando la estima de los chicos por medio del orgullo que expresaron todos ante su trabajo.

De esta experiencia con los niños intenté hacer un encuentro informal con las maestras para conocer sus opiniones y conseguir más información sobre aquellos niños que requerían atención especial. Fue así como conocí la historia de ese chiquillo que tanto me buscaba, abandonado por su madre y con un mal manejo de su condición.

A la semana siguiente, llegué temprano para poder preparar el espacio de trabajo y los niños salieron a nuestro encuentro preguntando qué haríamos ese día. Ya para ese momento las maestras habían seleccionado a los muchachos y muchachas que trabajarían en la corografía, que eran de 6° grado (aunque se suponía que no trabajaríamos con ese grupo), que se presentaría durante la inauguración y que acompañaría la pequeña obra de teatro que realizarían los maestros para ellos. Estos se fueron a otro espacio con el especialista y yo me quedé trabajando artes plásticas con el resto del grupo, y así hicimos las pajareras al estilo de Reverón. Esa actividad les encantó, tanto a los niños como a las maestras, a quienes motivó a participar activamente dando ideas y ayudando a los niños que realizaban con mucho compromiso su labor. Durante esa semana, los chicos de un grupo se mezclaban con los de otros grupos, y fui trabajando más por intereses que por cronograma (Imagen 2).

Imagen 2

La respuesta a esta actividad no se hizo esperar. Fue como oxígeno en el aire, como si existiera mucho abatimiento y, de repente, la llama de estímulo y creación resurgió. Esa misma tarde las maestras comentaron que observaban a los niños muy motivados e interesados, y que notaban un cambio en el comportamiento de aquellos que manifestaban conductas disruptivas, los cuales eran los que pedían salir para ir a trabajar conmigo.

Las actividades siguientes eran momentos esperados durante toda la semana y la complejidad de estas también. En particular eran aguardadas con ansia por algunos niños. Daba la casualidad que estos niños que esperaban con más deseo las actividades eran los llamados “casos” en un principio, los cuales no solo se expresaban en sus actividades, sino también en sus obras, en las que se esmeraban, y aunque no fuera su turno de trabajar siempre, se colaban en ellas. Por tal motivo, conversé con sus maestras para que les permitieran estar en todas.

Otra cosa que me sorprendió fue que algunas mamás y papás se acercaron al colegio para preguntar qué estábamos haciendo, ya que chicos a los que se les hacía difícil ir a clase y tenían oposición al respecto, pedían que los llevaran, sobre todo en los días que teníamos que ir nosotros. Estos padres se integraron al trabajo con sus hijos durante los dos meses siguientes.

Las actividades más significativas, tanto para los niños y los maestros, así como para los padres, fueron aquellas que requirieron trabajo colectivo, en las cuales demandarían la búsqueda de soluciones a las situaciones que se les planteaban. Por ejemplo, cuando comenzamos a realizar los patrones de las muñecas fueron las maestras junto con los padres quienes consiguieron unas sábanas para cortarlas, buscaron la ropa y otros enseres para decorarlas, sin contar que alguno de estos padres se quedó a trabajar junto a sus hijos, situación que los llenó de alegría (Imagen 3).

Imagen 3

En la visita al museo, que era una actividad de mucho estrés por tener que salir con más de 25 niños y niñas, algunos con condiciones de conducta adversa, a tres cuadras de distancia y teniendo que cruzar avenidas transitadas, además de los maestros también nos acompañaron algunos padres, convirtiéndose en un momento muy significativo y lúdico para ellos. El museo les brindó una visita guiada gracias a la cual conocieron la obra de Armando Reverón, compartieron con los talleristas del museo y los niños realizaron sus obras en grupos sobre la base de lo que observaron durante la visita. Fueron momentos de compenetración, camaradería y compañerismo (Imagen 4).

Imagen 4

Las dos últimas semanas fueron de locura, toda la escuela estaba abocada a terminar con los detalles. Los maestros ensayaban (pero casi nunca estaban todos); los chicos de la coreografía practicaban; niños y padres pintaban y cortaban, entre muchas otras tareas; los responsables de las muñecas las terminaban, incluyendo la elaboración de las máscaras de yeso, hechas usando como molde sus propias caras. Esto en un principio causó algo de zozobra en algunos niños, que tenían miedo, razón por la cual la primera que se la realizó fui yo para que ellos observaran, y luego se las hice a aquellos que no temían. Mi sorpresa fue ver que se alentaban entre ellos para que soltaran el miedo, y cuando estábamos terminando eran ellos mismos quienes las hacían a sus compañeros (Imagen 5).

Imagen 5

En fin, esperábamos esa gran presentación.

Cuando finalmente llegó el día de la actividad final pude observar los alcances del trabajo realizado. Es que los cierres son mágicos, porque por alguna razón al ver todo integrado, en conjunto, al calor de la presencia de los asistentes, de forma inesperada todo es perfecto. Así sucedió ese día: los maestros, que tan en oposición estaban, al punto que los maestros de música y deportes solo participaron en las últimas actividades, hicieron una representación magistral de la vida y obra de Don Armando Reverón. El salón estaba totalmente decorado con los trabajos de los niños a semejanza del “Castillete” y la escuela trajo su pequeño grupo de canto para la apertura del acto, todo formal. Una pantalla de televisión ubicada en la parte exterior de la sala mostraba las fotos de registro, tomadas durante todo el proceso de elaboración. La mayor parte de los padres asistieron acompañando a los niños. Y, lo más importante, veían con orgullo su obra exhibida allí (Imagen 6).

imagen 6

Los resultados obtenidos en la realización de esta propuesta sobrepasaron los objetivos planteados y alcanzaron expectativas insospechadas más allá de lo esperado.

Logramos alinearnos con los objetivos de la escuela, en el aspecto de que gran parte de las metas a alcanzar eran del manejo de herramientas manuales y educación para el trabajo, y por el tipo de actividad que hicimos, los niños y niñas consiguieron manipular tijeras, agujas, pinceles, y realizaron construcción en general, entre otros.

El plan presentado se logró realizar a cabalidad, con la elaboración de pajareras, dibujos, dos muñecas esculturales, materiales escenográficos, incluyendo la actividad de las máscaras de yeso.

En el montaje del cuento musicalizado se integraban todos los recursos realizados por los niños y los maestros, quienes en un principio estuvieron opuestos a hacerlo, pero que, observando el desarrollo de la propuesta, se fueron animando al punto de apropiarse de la actividad.

Por un lado, la falta de recursos materiales para la realización de la propuesta se convirtió en una fuente de acercamiento y colaboración de los maestros y padres, los cuales, cuando notaron la compenetración de los niños y niñas ante la propuesta, se animaron y asumieron responsabilidades de forma autónoma, y en muchas ocasiones, cuando llegaban ya tenían todo adelantado.

El acercamiento de toda la comunidad educativa en general (directivos, maestros, padres, niños), en especial en el día de la inauguración del montaje en el museo, logró crear ese espacio de interacción activa, creativa, lúdica y colaborativa, donde los niños, padres, maestros y facilitadores arteterapeutas colaboraron para un resultado exitoso. Y, muy en particular, los niños expresaron sus sentimientos y emociones entre sí, contribuyendo a la integración y respeto entre pares, y con los adultos que compartieron con ellos.

A través del trabajo individual con algunos de los niños “casos” se logró que estos se integraran al trabajo, acatando las normas y moderando sus comportamientos disruptivos.

En la tarea con los padres pudimos compartir de manera informal técnicas para la modificación conductual y la comunicación asertiva. Ayudamos además al acercamiento entre padres e hijos, propiciando la estima de los chicos por medio del orgullo que expresaron todos ante su trabajo.

Finalmente, podemos concluir que, en las escuelas, sobre todo en aquellas en las que se atienden niños con condiciones especiales, es importante inocular actividades a los docentes y a los niños que estimulen su creatividad y oxigenen la rutina diaria. De igual forma, la utilización en una propuesta de un activador, como significó la emulación de la obra de un artista plástico conocido, añadiendo la aptitud de estímulo y motivación de los arteterapeutas, permite que los participantes se apropien de las actividades, siendo impacto para el logro de las propuestas, a pesar de lo adversas que sean las condiciones.

Bibliografía

Asociación Estadounidense de Psiquiatría (2016). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Disponible en: https://dsm.psychiatryonline.org/pb-assets/dsm/update/Spanish_DSM5Update2016.pdf

La Tienda Venezolana [entrada de blog]. Disponible en: https://www.latiendavenezolana.com/blogs/tienda/22-datos-para-conocer-y-recordar-a-armando-reveron

Reconocer al mago de la luz a 130 años de su nacimiento” (10 de mayo de 2019). Contrapunto. Disponible en: https://contrapunto.com/cultura/reconocer-al-mago-de-la-luz-a-130-anos-de-su-nacimiento/

Audiovisuales IARTES (22 de diciembre de 2014). Reverón, Luz de Venezuela [archivo de video]. Disponible en: https://youtu.be/xfQho8pc6Po



[*] Doctora en Educación (Universidad Pedagógica Experimental Libertador – Instituto Pedagógico de Caracas, UPEL-IPC). Magíster en Estrategias de Aprendizaje (Universidad Pedagógica Experimental Libertador – Instituto Pedagógico de Miranda, UPEL-IPMJMSM). Especialista en Asesoría y Consulta de Familia (Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, UNESR). Coach de la UPEL-IPMJMSM. Arteterapeuta de la UPEL-IPMJMSM. Artista Plástica y Fotógrafa. Profesora Jubilada de la UPEL-IPMJMSM. Coordinadora del Diplomado de Arteterapia en el Ámbito Educativo de la UPEL-IPMJMSM.

Cómo citar este artículo:

Riobueno, M. C. (2021). “Las muñecas de Reverón”, Arteterapia. Proceso Creativo y Transformación, N° 9, pp. 25-30.